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Gaceta de la Comisión Permanente



Dictámenes a Discusión y Votación

Uno, de la Segunda Comisión, la que contiene punto de acuerdo:
Por el que la Comisión Permanente, con motivo del reciente fallecimiento de Sir Nicholas Winton, conmemora su obra, en ocasión del rescate de niños judíos antes del inicio de la segunda guerra mundial en 1939.

Fue aprobado, en votación económica.


SEGUNDA COMISIÓN

RELACIONES EXTERIORES, DEFENSA NACIONAL Y EDUCACIÓN PÚBLICA

DICTAMEN A LA PROPOSICIÓN CON PUNTO DE ACUERDO POR EL QUE LA COMISIÓN PERMANENTE DEL H. CONGRESO DE LA UNIÓN CONMEMORA LA OBRA DE SIR NICHOLAS WINTON, CON MOTIVO DE SU RECIENTE FALLECIMIENTO.

 

HONORABLE ASAMBLEA

A la Segunda Comisión de Trabajo de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, Relaciones Exteriores, Defensa Nacional y Educación Pública, en el Segundo Receso del Tercer Año de Ejercicio Constitucional de la LXII Legislatura, le fue turnada para su análisis y dictamen la Proposición con Punto de Acuerdo  por el que la Comisión Permanente conmemora la obra de Sir Nicholas Winton, con motivo de su reciente fallecimiento.

Con fundamento en el artículo 78 fracción III de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; de los artículos 116, 127 y demás aplicables de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos; así como de los artículos 58, 60, 87, 88, 176 y demás aplicables del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, los legisladores integrantes de esta Segunda Comisión, sometemos a la consideración del Pleno el presente Dictamen, de conformidad con los siguientes:

 

ANTECEDENTES

1. Con fecha  8 de julio de 2015, la Dip. Adriana Fuentes Téllez, integrante del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, presentó ante el Pleno de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión la proposición de mérito.

2. En esa misma fecha la Presidencia de la Mesa Directiva de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, dispuso que dicha proposición con Punto de Acuerdo se turnara para su estudio y dictaminación a la Segunda Comisión, de Relaciones Exteriores, Defensa Nacional y Educación Pública, por lo que en este acto se emite el Dictamen correspondiente, de conformidad con lo siguiente:

 

CONTENIDO DE LA PROPOSICIÓN

La legisladora proponente del punto de acuerdo que se dictamina, señala expresamente en sus consideraciones:

“La confianza que brindan los valores sociales y políticos en que se fundan las democracias liberales contemporáneas, parecen colocarnos muy lejos del estado de inquietud en el que podían situarse los participantes de las grandes tragedias mundiales del siglo XX.

Pareciera que, entre las preocupaciones políticas de un ciudadano occidental moderno, los temas relacionados con los totalitarismos, la xenofobia y los éxodos, pasaron a segundo plano y cedieron su lugar a preocupaciones “más modernas”, tales como la extensión de los beneficios del progreso, el cambio climático y las reivindicaciones de las minorías, por mencionar algunos; causas que hegemonizan la prioridad de las vanguardias progresistas de nuestros días y parecen dominar, efectivamente, los debates políticos.

Recuperamos brevemente una reflexión del antropólogo francés René Girard para explicar por qué es relevante colocar en la agenda de discusión de esta Comisión Permanente la remembranza de Nicholas Winton, un personaje relacionado con hechos aparentemente distantes y lejanos.

Girard, según su propio dicho, empezó a pensar en los destinos del mundo en 1945, en la época en que fue inventada y utilizada la bomba atómica, y dice:

“La bomba atómica no ha sido tan destructiva, hasta hoy, como podríamos temer, porque ha funcionado el poder de disuasión. A mediados de la década de 1950 nos dimos cuenta de que los rusos tenían, sin duda, muchos defectos, pero ciertamente no querían morir. En nuestros días, en cambio, observamos que cada vez hay más personas dispuestas a morir para asesinar a inocentes que nunca han visto. [y advierte] Si debemos afrontar este terrorismo que ha encontrado el modo de derrotar y neutralizar incluso las tecnologías más sofisticadas y eficaces, debemos darnos cuenta de que nos encontramos en un mundo abierto a posibilidades antes inexistentes (…)” [*]

A lo anterior, el antropólogo añade una crítica: “Todo esto requiere una reflexión esencial, que me parece ausente del debate político actual.”

Desde luego, coincidimos en advertir que la conflictividad del mundo contemporáneo merece una mirada alerta, y desde luego, atención política.

Como ciudadanos del mundo global, nos conciernen los conflictos del orbe, del pasado y del presente. Hablar de los conflictos anteriores a nuestro tiempo, no como se habla de una antigualla ajena, nos permite recobrar la vigencia de discusiones eminentemente políticas y actuales tales como la identidad mexicana, el contenido del nacionalismo en un mundo plural y la importancia del valor cívico en momentos críticos.

Bajo esta idea, consideramos que es relevante hacer una remembranza, con la debida formalidad, del ciudadano inglés recientemente fallecido Nicholas Winton, como un personaje que hizo una acción de trascendencia social de gran beneficio a la causa del pueblo judío en un momento crucial, de una manera excepcional además, por la virtud de su discreción.

Nicholas Winton nació en 1909, en el seno de una familia germano-judía. [*] Su infancia no tuvo nada de excepcional. Asistió a una escuela primaria pública y vivió con las comodidades propias de una familia acomodada.

No siendo particularmente bueno para los juegos, adoptó la práctica del esgrima, misma que continuó hasta sus años veintes y quedando cerca de representar a Gran Bretaña en Juegos Olímpicos.

Su vida en Londres transcurrió con normalidad. Trabajaba de 9 a 6, y ocupaba su tiempo libre en fiestas, bailes, ópera y la lectura de Shakespeare. En esos años, empezó a tener interés en asuntos bancarios. Un día antes de su cumpleaños número veinte, viajó a Alemania y permaneció ahí durante tres años continuando con el aprendizaje de temas de banca internacional y regresó a Londres en 1931, donde se convirtió en agente de la Bolsa.

Hasta entonces, Winton no daba muestras de inquietudes de conciencia social, inclinaciones políticas o convicciones religiosas. No tenía interés en el judaísmo y su incursión en la cristiandad, inculcada en la escuela, había pasado de largo.

En la segunda mitad de la década iniciada en 1930 ocurrieron eventos en el mundo que lo impactaron profundamente. La Guerra Civil Española en 1937 y Munich en 1938. Dos meses antes La noche de los cristales rotos y La crisis de los sudetes checos.

En este tiempo, Winton atestiguó grandes desigualdades, vio a algunos de sus parientes judíos, hundidos en la miseria, acudir a casa de sus padres en Londres en busca de ayuda.

“Unos días antes de la Navidad de ese año [1938], Winton ultimaba los detalles de un viaje de vacaciones a Suiza, cuando recibió una llamada telefónica que modificó sus planes y el curso de su vida para siempre. Era su amigo Martin Blake, que trabajaba en un comité de ayuda para los refugiados checoslovacos que huían de su país, en ese entonces parcialmente invadido por el Tercer Reich. Desbordado por los acontecimientos y el volumen de trabajo, le pidió ayuda.

Winton cambió los billetes y viajó por su cuenta a Praga. Después de trabajar con su amigo durante algunos días, se dio cuenta de que no existía ningún plan para salvar a los niños judíos. Entonces, se puso en contacto con el RefugeeChildren’sMovement de Londres, formado por judíos, cuáqueros y otros grupos cristianos, que estaban encargados de conseguir el alojamiento y el dinero exigidos por el gobierno británico como garantías para aprobar el ingreso de niños refugiados europeos.” [*]

Winton, consiguió salvar a 670 niños que viajaron en ocho trenes desde la estación Wilson, de Praga a Londres. Hubo un noveno tren, con 250 niños, que por la declaración de guerra de Reino Unido a Alemania, no pudo salir de la estación. No se conoció jamás el paradero de estos niños.

Winton guardó silencio sobre estos hechos hasta que su esposa Greta descubrió en el ático de su casa un maletín con documentos: cartas, listas, fotos, etcétera.

Cuando se conocieron los hechos, evidentemente, llegaron los testimonios y los reconocimientos.

Fue nombrado Miembro del Imperio Británico, Caballero por sus servicios a la Humanidad en Liberador de la Ciudad de Praga, Orden de T. G. Marsaryk y la Cruz de Primera Clase, fueron algunas de las distinciones con las que fue reconocido, además de ser propuesto por estudiantes checos para recibir el Premio Nobel de la Paz.

El miércoles primero de julio, a la edad de 106 años, falleció este hombre, que con su legado, deja a nuestro mundo un testimonio de entereza y humanidad.

En reconocimiento a su memoria, valga esta conmemoración, y sobre todo, valga como una invitación para todos a considerar el potencial de la acción individual en servicio de las causas que nos dignifican como ciudadanos y como seres humanos, valga hoy, en este siglo, en el que no menos que antes, es necesario mantenernos alertas y actuantes.”.

Ante lo expuesto, la proposición que nos ocupa establece el siguiente punto resolutivo:

“ÚNICO.- La Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión, con motivo de su reciente fallecimiento, conmemora la obra de Sir Nicholas Winton para el rescate de niños judíos en la víspera de la Segunda Guerra Mundial en 1939.”

CONSIDERACIONES

I.- Los legisladores que integramos esta Segunda Comisión de Trabajo de la Comisión Permanente coincidimos con la proposición de mérito, por lo que queremos compartir algunos datos biográficos de Sir Nicholas Winton, que aparecen en Wikipedia. Se sabe  que nació en Hampstead, Londres el 19 de mayo de 1909 y falleció el pasado 1 de julio. Fue un filántropo británico de origen judío que salvó a 669 niños judíos de la muerte a manos de la Alemania nazi justo antes del inicio de la segunda Guerra Mundial en 1939. Residió en Maidenhead, pequeña localidad situada en el sur de Inglaterra, hasta el 1 de julio de 2015, cuando falleció a los 106 años en el Wexham Hospital, en Slough Inglaterra.

Fue hijo de Rudolph Wertheim, gerente de banco, y de Barbara Wertheimer, ambos judíos alemanes que migraron a Londres. El apellido de la familia era Wertheim, pero lo cambiaron por Winton como parte de su interés por integrarse. También se convirtieron al cristianismo, y Winton fue bautizado. Su infancia y adolescencia transcurrieron de manera apacible y tranquila, tal y como correspondía a un joven inglés de familia acomodada de principios de siglo.

En 1931, una vez finalizados sus estudios, entró a trabajar como agente de bolsa en su ciudad natal, así hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial. En diciembre de 1938 tenía previsto pasar unos días de vacaciones esquiando en Suiza, cuando recibió una llamada telefónica de su amigo Martin Blake, en la que éste le pedía que cancelara todos los planes que tuviera para esos días y se dirigiera a Praga. "Tengo una propuesta muy interesante para ti. No te molestes en traer los esquís", le dijo Blake. Al llegar a Praga, Blake le preguntó si quería echarle una mano y trabajar temporalmente en los campos de refugiados de la zona, donde miles de seres humanos, muchos de los cuales eran niños de origen hebreo, malvivían en condiciones infrahumanas. La visión del drama le marcó profundamente. Decidió montar una oficina improvisada en la habitación del hotel en el que se hospedaba y comenzó a elaborar un plan para sacar del país a tantos niños judíos como fuera posible para llevarlos a otros países y salvar sus vidas.

En poco tiempo, la comunidad judía de la capital checa se hizo eco de la presencia de Winton en la ciudad y del motivo que le impulsaba a seguir allí. De ahí que centenares de familias acudieran a visitarle para tratar de persuadirle de que incluyera a sus hijos en la lista de los niños que iba a intentar salvar. El alud de solicitudes provocó que se viera obligado a abrir una nueva oficina en la calle Vorsilska para poder atender a tanta gente como fuera posible. Su amigo Trevor Chadwick se ocupó personalmente de ese despacho. En pocos días centenares de familias habían acudido a solicitarle ayuda para salvar a sus hijos.  Consciente de la magnitud del problema que tenía ante sí, contactó con los embajadores de las naciones que consideraba que podrían hacerse cargo de los niños, pero solo el gobierno sueco accedió a ocuparse de un grupo de niños. Por su parte, Gran Bretaña prometió aceptar a los que fueran menores de 18 años pero solo si antes encontraba a familias dispuestas a acogerlos y que además deberían comprometerse a abonar por anticipado un depósito de 50 libras por cada niño para pagar su futura vuelta a casa. Finalmente Winton tuvo que volver a Londres para reincorporarse a su puesto de trabajo. Su regreso no le impidió seguir apuntalando su plan de rescate; así, creó una organización a la que bautizó con el nombre de El Comité Británico para los Refugiados de Checoslovaquia, Sección para Niños, que en un principio solo contaba con él mismo, su madre, su secretaria y unos cuantos voluntarios.

Una vez creado el Comité, Winton tuvo que hacer frente a un gran problema: conseguir la financiación necesaria para pagar los costos del viaje en tren de los niños desde Checoslovaquia hasta el país de acogida y encontrar a personas que aceptaran hacerse cargo de estos chicos y pagar las 50 libras que reclamaba el gobierno. Winton comenzó a publicar anuncios en los diarios británicos, en las iglesias y en las sinagogas solicitando ayuda. La respuesta de los londinenses fue entusiasta. En unas semanas, centenares de familias aceptaron acoger a los niños y aportaron el dinero necesario para iniciar los transportes desde Checoslovaquia hasta la capital inglesa.   El primero de ellos se efectuó el 14 de marzo de 1939 en avión. En los siguientes meses se organizaron otros siete transportes, todos por tren. El último tuvo lugar el 2 de agosto. Los ferrocarriles tenían como destino la estación de Liverpool Street, en Londres, donde esperaban las familias de acogida.   El octavo tren tenía que salir de Praga el 1 de septiembre de 1939 y en él, iban a viajar otros 250 niños, pero ese mismo día Alemania invadió Polonia y cerró las fronteras. El transporte, literalmente, desapareció. Ninguno de los menores volvió a ser visto nunca más. Fueron 250 víctimas que se sumaron a los más de 15 000 niños que perecieron asesinados en Checoslovaquia durante la Segunda Guerra Mundial.

Winton rescató en total a 669 niños judíos. Su hazaña, que hubiera merecido múltiples condecoraciones y actos de homenaje, quedó en el olvido durante 50 años, ya que prefirió mantener en secreto lo sucedido. No fue hasta 1988 cuando Greta, su mujer, encontró un viejo maletín de cuero escondido en el desván de casa y, rebuscando entre los papeles que contenía, se topó con las fotos de 669 niños, una lista con el nombre de todos ellos y algunas cartas de sus padres. Tal descubrimiento provocó que Winton no tuviera más remedio que explicarle a su esposa lo que había acontecido décadas atrás. Sorprendida por la historia que le acababa de explicar su marido, Greta se puso en contacto con Elisabeth Maxwell, una historiadora especializada en el Holocausto Nazi y esposa del magnate de la comunicación Robert Maxwell, propietario de periódicos como el Daily Mirror y el Sunday Mirror.

Maxwell, cuyas raíces eran checas, quedó tan impresionado por la gesta de Winton que decidió publicar la historia en sus diarios. Poco después, la BBC se hizo eco de los sucesos que habían acaecido medio siglo antes y los acontecimientos se precipitaron. En unos días pasó de ser un personaje anónimo a convertirse en un héroe nacional, tanto en su país como en la antigua Checoslovaquia. Así, la Reina Isabel II le nombró en 1993 Miembro del Imperio Británico; años más tarde, el 31 de diciembre de 2002, lo condecoró con el título de Caballero por sus servicios a la Humanidad; también ostenta el título de Liberador de la Ciudad de Praga y la Orden de T. G. Marsaryk, que recibió de manos de Vaclav Havel el 28 de octubre de 1998, el 9 de octubre de 2007 se le concedió la máxima condecoración militar checa, La Cruz de 1ª Clase, en una ceremonia en la que el embajador checo mostró su apoyo público a una iniciativa impulsada por estudiantes del país, que contaba ya con más de 32 000 firmas y en la que se solicitaba que le otorgaran el Premio Nobel de la Paz. En 2010, el Gobierno británico le concedió además la medalla de Héroe del Holocausto, y se espera que su figura se reconozca de forma destacada en un monumento permanente que se prepara para conmemorar la tragedia ocurrida en la segunda Guerra Mundial. Su última condecoración fue en el año 2014, en el que Winton recibió la Orden del León Blanco en Praga.

La hazaña de Winton permaneció en el anonimato durante 50 años hasta que su esposa Greta encontró en el ático de la casa familiar un álbum fotográfico, listas de niños y cartas de los padres. La historia de Nicholas Winton ha servido de inspiración para la realización de dos filmes: Todos mis seres queridos, dirigida por el realizador checo Matej Minac, y Nicholas Winton: El poder del bien, un documental que ganó un Emmy en 2002.

II.- Esta Dictaminadora  considera oportuno mencionar que, como de todos es conocido, el pasado miércoles 22 de julio, en la sesión de la Comisión Permanente se le rindió un homenaje a Don Gilberto Bosques Saldívar, en la misma, nuestro compañero integrante de esta Comisión, Diputado Filiberto Guevara González, al hacer uso de la palabra para referirse a tan ilustre mexicano dijo que “Las personas deben ser juzgadas por la historia a partir de la intensidad con que vivieron, de los ideales que los inspiraron y del legado que dejaron a las nuevas generaciones”. Asimismo, señaló “Si tal como señala un proverbio judío: “quien salva una vida, salva al mundo entero”; opiniones que compartimos.

Por otra parte, es importante señalar que, el 1º de noviembre de 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución 60/7, en la que designó la fecha 27 de enero, como el “Día Internacional de Conmemoración Anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto”.  Tras la aprobación de la resolución, el Secretario General de las Naciones Unidas describió este día especial como un importante y necesario recordatorio de las enseñanzas universales de la irracionalidad y de la miseria humana, responsables de una atrocidad sin igual, que no podemos simplemente relegar al pasado y olvidar. De ahí que la repulsa al genocidio de millones de personas, sea considerada como uno de los factores determinantes que impulsaron y dieron razón a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, marco jurídico fundamental que refleja los principios y los valores que guían y unen a la familia humana.  Por ello, la conmemoración en memoria de las víctimas del Holocausto, es la mejor ocasión para recordar que todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos y dotados como estamos de razón y conciencia, debemos comportarnos fraternalmente los unos a los otros.  La libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen como base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y el valor de la persona humana, así como el respeto por los derechos iguales e inalienables de mujeres y hombres.  El desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos, sólo puede tener como consecuencia la tiranía y la barbarie, por lo tanto, la responsabilidad de combatir el odio y la intolerancia es de todas y todos. Así lo entendieron tanto  Gilberto Bosques Saldívar como Nicholas Winton, hombres excepcionales, que trascienden su tiempo y su circunstancia gracias al valor, la audacia y la determinación. Sin duda, unos ejemplos de vida y congruencia.
Por lo anteriormente expuesto, los legisladores integrantes de la Segunda Comisión, de Relaciones Exteriores, Defensa Nacional y Educación Pública, de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, someten a la consideración de esta Soberanía el siguiente:

 

PUNTO DE ACUERDO

ÚNICO.- La Comisión Permanente del Honorable Congreso de la Unión, con motivo del  reciente fallecimiento de Sir Nicholas Winton, conmemora su obra, en ocasión del rescate de niños judíos, antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1939.

 

Dado en la sala de reuniones de la Segunda Comisión de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, a los 4 días del mes de agosto del año dos mil quince.


POR LA SEGUNDA COMISIÓN

 

A FAVOR

EN CONTRA

ABSTENCIÓN

Sen. Armando Ríos Piter
Presidente

 

 

 

Sen. Daniel Amador Gaxiola
Secretario

 

 

 

Sen. Fernando Yunes Márquez
Secretario

 

 

 

Dip. María de Lourdes Amaya Reyes
 Secretaria

 

 

 

Dip. Alejandro Montano Guzmán

 

 

 

Dip. Filiberto Guevara González

 

 

 

Sen. René Juárez Cisneros

 

 

 

Sen. María Hilaria Domínguez Arvizu

 

 

 

Sen. Juan Carlos Romero Hicks

 

 

 

Dip. Rocío Reza Gallegos

 

 

 

Dip. Fernando Rodríguez Doval

 

 

 

Dip. Fernando Belaunzarán Méndez

 

 

 

Sen. Juan Gerardo Flores Ramírez 

 

 

 

Sen. Manuel Bartlett Díaz

 

 

 

Dip. María Sanjuana Cerda Franco